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¿Por qué se le llama gas de la risa?

25 de julio de 2013

Óxido nitroso (N2O) es una sedación por inhalación que se usa como anestésico para sedar a los pacientes y prevenir el dolor. El óxido nitroso es un óxido de nitrógeno que se administra junto con oxígeno. El gas suele ser una mezcla de 70% de oxígeno y 30% de óxido nitroso. El óxido nitroso se usa con mayor frecuencia como anestésico en consultorios dentales, pero también lo pueden usar otros profesionales de la salud. Este gas inodoro e incoloro deprime el sistema nervioso central y crea una sensación de euforia en el paciente.

La razón por la que al óxido nitroso a veces se le llama “gas hilarante” o “gas de la risa” es que algunas personas pueden tener un ataque de “risitas” cuando empiezan a sentir los efectos del gas. El óxido nitroso desacelera el sistema nervioso, por lo que las inhibiciones racionales se reducen ligeramente y el pensamiento se vuelve un poco más lento. Esto, junto con la sensación de euforia, puede hacer que una persona se ría, pero no todos se ríen. La mayoría de las personas experimenta sensaciones de hormigueo o vibración, calor, euforia o de estar flotando, y somnolencia. En muy pocas personas se presenta mareo o náuseas. Por lo general, si el gas se administra de forma gradual, y no en exceso, estos efectos secundarios no serán un problema.

Para administrar el óxido nitroso, el dentista coloca una “mascarilla nasal” sobre la nariz del paciente. La mascarilla nasal está conectada a un tubo por el que se suministra el gas. El dentista tiene control total sobre la cantidad de gas, y por lo general el gas se administra al paciente de forma gradual, lo que le permite adaptarse a sus efectos hasta un nivel cómodo.

El óxido nitroso fue descubierto en 1772 por Joseph Priestle, quien primero lo llamó “aire nitroso flogistizado.” No fue sino hasta 1844 que el gas se usó como anestésico. El dentista Horace Wells, junto con Gardner Quincy Cotton y John Mankey Riggs, usó por primera vez el óxido nitroso como método de sedación en Hartford, y su uso como anestésico se generalizó en 1863.

En realidad, el óxido nitroso tiene muchos beneficios como anestésico y método de sedación. Primero, el óxido nitroso hace efecto en menos de cinco minutos después de administrarse, así que no hay que esperar. Segundo, el doctor puede ajustar la profundidad de la sedación, así que no hay temor de una sobredosis. Tercero, el gas se activa y desactiva fácilmente y se administra en dosis graduales, para que los pacientes se adapten cómodamente a la sensación. Por último, no hay sensación de “resaca”. El óxido nitroso es una opción segura que no requiere inyecciones ni pastillas, lo que lo convierte en una excelente opción tanto para niños y adultos.

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